‘Annihilation’: cambio en el paradigma cinematográfico

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Siento decepcionaros, pero no voy a hablar propiamente de Annihilation. En ese aspecto, simplemente os recomendaré que la veáis, vírgenes, abiertos a descubrir un nuevo mundo en el que la biología y el terror se mezclan con más o menos acierto para ofrecernos una película de ciencia ficción que de bien seguro despertará pasiones (y probablemente alguna más que otra decepción). Lo importante es, sin embargo, el porqué de su estreno en una plataforma como Netflix y, sobre todo, lo que puede suponer para el futuro de la industria cinematográfica y televisiva.

A más de uno le sorprenderán los motivos por los que Paramount decidió no estrenar la película en salas internacionales. Tras un pase de prueba de la película, se consideró que era ‘demasiado intelectual’ y, por ende, que su éxito comercial sería más bien tibio, por lo que se exigió al director, Alex Garland, que realizara ciertos cambios de montaje (y, especialmente, el final) si quería que se estrenara internacionalmente. Garland se negó, Paramount se negó a su estreno fuera de Estados Unidos y aquí es donde apareció, de nuevo, Netflix. En una jugada similar a la que realizó con The Cloverfield Paradox (aunque Annihilation es muchísimo superior), adquirió los derechos de la película y la estrenó internacionalmente el pasado 12 de marzo.

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Fotograma de Annihilation

Imaginaros, por un momento, que directores como Stanley Kubrick, Federico Fellini o Ingmar Bergman estuvieran vivos a día de hoy. Imaginaros, por un segundo, que en pleno 2018 Kubrick quisiera estrenar su 2001: A Space Odyssey; Fellini, ; y Bergman, Det sjunde inseglet (The Seventh Seal). ¿Qué dirían los productores en cuanto las vieran? Si Annihilation era ‘demasiado intelectual’, no quiero ni imaginarme la cara desencajada que se les quedaría con cada una de las películas mencionadas. Probablemente terminarían volándose los sesos.

Hay que tener clara una cosa: el cine no es una ONG y cada vez es menos arte y más negocio. Con este nuevo panorama, en el que les sale más rentable vender los derechos a una plataforma de video on demand que estrenarla en una sala de cine, nos podemos encontrar con un panorama desolador: que el cine que se salga un poco de las corrientes de moda se vea relegado directamente a la pequeña pantalla. Actualmente ya sucede que muchas películas menores en términos presupuestarios se estrenan con muy pocas copias o a veces incluso ni llegan, pero lo sucedido con Annihilation va un paso más allá. Estamos hablando de un director que cosechó un éxito abrumador con ExMachina, de actrices de la talla de Natalie Portman o Jennifer Jason Leigh, de una película de género fantástico con una factura técnica más que notable. ¿De verdad merece el trato recibido? ¿Como espectadores nos merecemos que nos priven de la posibilidad de ver dicha película en las condiciones por las que fue concebida?

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Natalie Portman y Alex Garland durante el rodaje de Annihilation

Lo cierto es que gracias a plataformas como Netflix ese tipo de cine siempre tendrá un hueco, y eso, como consumidores de bienes culturales, nos beneficia. Al mismo tiempo, es un paso más en ese proceso de disolución de la frontera entre cine y televisión, siendo al final la diferencia puramente técnica en el proceso de proyección. Ya el año pasado, Cahiers Du Cinéma escogió la tercera temporada de Twin Peaks como la mejor película de 2017 (y es que algo como lo que hicieron David Lynch y Mark Frost sería IMPOSIBLE a día de hoy en una sala de cine).

Estamos, por lo tanto, en una época de cambios que probablemente afectaran el devenir de la historia audiovisual. Las salas de cine parecen haberse sumido simplemente en un mar de pseudo-intentos de blockbusters, que muchas veces terminan siendo fracasos estrepitosos. Por ejemplo, alguien en Sony pensó que ese despropósito de adaptación de The Dark Tower sería un éxito. Sí, alguien así lo creyó. De la misma manera, alguien creyó que Annihilation sería demasiado compleja como para que el público medio llegara a comprender algo (y lo cierto es que tampoco requiere tanto esfuerzo para desentreñar su significado).

En definitiva, el cine está en manos de gente que piensa mayoritáriamente con el bolsillo y parecen vivir en sus torres de marfil ubicadas en Hollywood. Si el caso de Annihilation sienta un precedente, nos podemos encontrar con decenas de películas que, por no pasar el filtro del productor de turno, se vean destinadas directamente al mejor postor en plataformas online sin tener ni una sola oportunidad de llegar a la distribución tradicional. Y no sólo películas que de por sí ya siempre se han movido por esos ámbitos, como el (mal) denominado cine independiente, sino de superproducciones que se alejen un poco de los estándares. Todavía es pronto para saberlo, pero la puerta a ese escenario desconocido ya se ha abierto.

Annihilation-Review
Las protagonistas de Annihilation se adentran en el Área X
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